30 de enero de 2023

Munro – Argentina

Pequeñas historias de grandes figuras de los Juegos Paralímpicos

Desde el iraní de 2,46 metros hasta el afgano que llegó tarde y compitió en una disciplina que no era la suya.

Desde hace una semana que el calendario deportivo internacional viene siendo animado por los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, con actividad hasta el próximo domingo (televisación de DeporTV) y 22 deportes que reparten 540 medallas (contra las 339 de los Olímpicos). Hasta el momento, Argentina se hizo de tres gracias a la plata del nadador Pipo Carlomagno y los bronces de la velocista Yanina Martínez y la lanzadora Antonella Ruiz Díaz. Aquí, un repaso por algunas de las grandes figuras del certamen, consagradas o en busca de serlo, y con presencia de una de las máximas esperanzas albicelestes.

El gran Mehrzad

Si de estrellas paralímpicas se trata, el iraní Morteza Mehrzad Selakjani no pasa desapercibido. Claro, sus 2,46 metros de altura aportan a la causa. El jugador de vóley sentado es la segunda persona más alta del mundo, por detrás del turco Sultasn Kösen (2,51), y a sus 33 años resulta un referente deportivo en su país, que fue medalla de oro de la disciplina en los Juegos de 2016. Pero su estela no fue siempre tan brillante.

«El vóley cambió mi vida», aseguró en varias ocasiones. El deportista sufre acromegalia, un trastorno hormonal que dispara la secreción de hormonas del crecimiento en la adolescencia y provoca un aumento del tamaño de los huesos, especialmente en las manos y la cara en la edad adulta, provocando gigantismo.

Con 16 años, Mehrzad medía 1,90 y soñaba con convertirse en una estrella del básquet, pero una lesión en la pelvis a raíz de un accidente en bicicleta truncó sus aspiraciones. Los médicos y el propio Mehrzad se enteraron de su condición tras varias cirugías y comprobar que la pierna derecha del entonces adolescente había dejado de crecer (ahora es 15 centímetros más corta), atándolo a una silla de ruedas para poder moverse con más facilidad.

Sería sentado y gracias a sus interminables brazos donde volvería a encontrar, años después, un camino que creía perdido. Deprimido por su condición, Mehrzad recorría estudios de televisión para sustentarse, yendo a programas dedicados a personas con talentos «inusuales». Fue en uno de ellos en el que el entrenador iraní, Hadi Rezaei, puso sus ojos en él y Mehrzad empezó a jugar vóley a los 22 años.

En lo que va de Tokio, Irán y Mehrzad avanzan impolutos hasta el momento: triunfos 3-0 sobre Alemania, Brasil y China para meterse en semifinales, donde se cruzarán con Bosnia y Herzegovina el jueves desde las 8.30 (hora argentina). El gigante, por su parte, lleva anotados 39 puntos y es el cuarto máximo goleador de la cita.

Contra viento, marea y demases

El velocista afgano Hossain Rasouli debutó finalmente este martes luego de un periplo que contempló el exiliarse en Francia tras escaparse de su país y llegar tarde a los Juegos. En consecuencia, Rasouli no compitió en su especialidad -los 100 metros se realizaron la semana pasada- sino que lo hizo en salto en alto, lo que le permitió finalmente representar a la nación de Medio Oriente.

Hossain Rasouli en acción. (AFP)

El atleta de 26 años, quien perdió su mano izquierda por una explosión de mina, realizó tres saltos durante la prueba con una marca de 4,46 metros que lo dejó último, por detrás del oro del cubano Robiel Sol (7,46). Rasouli pudo sumarse a esta modalidad porque en el salto en alto T47, los competidores tienen un movimiento limitado de un brazo o la ausencia de extremidades.

Contra todos los pronósticos, la llegada del atleta junto a la taekwondista Zakia Khudadadi, la primera mujer en representar a su país en unos Paralímpicos que competirá este miércoles, fue una sorpresa y una alegría para el movimiento. Ambos atletas fueron evacuados del país en «una operación global» e incluso durante la ceremonia de apertura la bandera afgana desfiló sin ningún deportista de ese país. 

Espinillo, el de los golazos

Una de las grandes apariciones de estos Juegos para la delegación argentina fue la de Maximiliano Espinillo, genio y figura de Los Murciélagos. El cordobés lleva cinco tantos en tres partidos (el equipo hizo siete), cuatro de ellos y comanda los sueños del equipo nacional de fútbol 5 para no videntes, que el jueves desde las 4.30 se enfrentará con China por semifinales.

«Quedé ciego a los cuatro años. Nací y crecí en Villa El Nylon, en la ciudad de Córdoba, en una casa en la que llovía más adentro que afuera. Son mis raíces, y no reniego de ellas», contó Maxi en una entrevista con la revista La Garganta Poderosa en la previa del certamen.

Con pasado de vendedor ambulante al igual que sus padres, Espinillo juega en la Selección desde 2012 y estos son sus segundos Paralímpicos, ya lejos de cuando se las ingeniaba para jugar en el barrio: «Le ponía una bolsa a la pelota, o agarraba una de plástico, la pinchaba y le metía piedras para que hiciera ruido, porque las personas ciegas nos guiamos mucho por el oído».

El «Pele paralímpico»

El fútbol para no videntes también tiene otra gran estrella, pero de la vereda de enfrente. El brasileño Jeferson Gonçalves, más conocido como Jefinho, es para muchos el mejor jugador de la actualidad. Tricampeón de los Juegos (2008, 2012 y 2016) y del Mundial (2010, 2014 y 2018), el «Pelé paralímpico» quedó ciego a los 7 años y juega en la selección desde los 17.

«El fútbol, para mí, lo es todo. Sin el fútbol yo no sería quien soy hoy. Soy una mejor persona gracias al deporte y tengo lo que tengo hoy gracias al fútbol 5. Me gustaría ser recordado como un atleta que dio lo mejor que tiene, que se esforzó mucho, se superó y consiguió realizar sus sueños dentro del deporte», reveló en charla con el sitio oficial de los Juegos. En lo que va de Tokio, Brasil ganó sus tres partidos, con 11 goles a favor y ninguno en contra, y se medirá con Marruecos en semifinales el jueves a las 7.30.


Desde hace una semana que el calendario deportivo internacional viene siendo animado por los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, con actividad hasta el próximo domingo (televisación de DeporTV) y 22 deportes que reparten 540 medallas (contra las 339 de los Olímpicos). Hasta el momento, Argentina se hizo de tres gracias a la plata del nadador Pipo Carlomagno y los bronces de la velocista Yanina Martínez y la lanzadora Antonella Ruiz Diaz. Aquí, un repaso por algunas de las grandes figuras del certamen, consagradas o en busca de serlo, y con presencia de una de las máximas esperanzas albicelestes.

El gran Mehrzad

Si de estrellas paralímpicas se trata, el iraní Morteza Mehrzad Selakjani no pasa desapercibido. Claro, sus 2,46 metros de altura aportan a la causa. El jugador de vóley sentado es la segunda persona más alta del mundo, por detrás del turco Sultasn Kösen (2,51), y a sus 33 años resulta un referente deportivo en su país, que fue medalla de oro de la disciplina en los Juegos de 2016. Pero su estela no fue siempre tan brillante.

«El vóley cambió mi vida», aseguró en varias ocasiones. El deportista sufre acromegalia, un trastorno hormonal que dispara la secreción de hormonas del crecimiento en la adolescencia y provoca un aumento del tamaño de los huesos, especialmente en las manos y la cara en la edad adulta, provocando gigantismo.

Con 16 años, Mehrzad medía 1,90 y soñaba con convertirse en una estrella del básquet, pero una lesión en la pelvis a raíz de un accidente en bicicleta truncó sus aspiraciones. Los médicos y el propio Mehrzad se enteraron de su condición tras varias cirugías y comprobar que la pierna derecha del entonces adolescente había dejado de crecer (ahora es 15 centímetros más corta), atándolo a una silla de ruedas para poder moverse con más facilidad.

Sería sentado y gracias a sus interminables brazos donde volvería a encontrar, años después, un camino que creía perdido. Deprimido por su condición, Mehrzad recorría estudios de televisión para sustentarse, yendo a programas dedicados a personas con talentos «inusuales». Fue en uno de ellos en el que el entrenador iraní, Hadi Rezaei, puso sus ojos en él y Mehrzad empezó a jugar vóley a los 22 años.

En lo que va de Tokio, Irán y Mehrzad avanzan impolutos hasta el momento: triunfos 3-0 sobre Alemania, Brasil y China para meterse en semifinales, donde se cruzarán con Bosnia y Herzegovina el jueves desde las 8.30 (hora argentina). El gigante, por su parte, lleva anotados 39 puntos y es el cuarto máximo goleador de la cita.

Contra viento, marea y demases

El velocista afgano Hossain Rasouli debutó finalmente este martes luego de un periplo que contempló el exiliarse en Francia tras escaparse de su país y llegar tarde a los Juegos. En consecuencia, Rasouli no compitió en su especialidad -los 100 metros se realizaron la semana pasada- sino que lo hizo en salto en alto, lo que le permitió finalmente representar a la nación de Medio Oriente.

Hossain Rasouli en acción. (AFP)

El atleta de 26 años, quien perdió su mano izquierda por una explosión de mina, realizó tres saltos durante la prueba con una marca de 4,46 metros que lo dejó último, por detrás del oro del cubano Robiel Sol (7,46). Rasouli pudo sumarse a esta modalidad porque en el salto en alto T47, los competidores tienen un movimiento limitado de un brazo o la ausencia de extremidades.

Contra todos los pronósticos, la llegada del atleta junto a la taekwondista Zakia Khudadadi, la primera mujer en representar a su país en unos Paralímpicos que competirá este miércoles, fue una sorpresa y una alegría para el movimiento. Ambos atletas fueron evacuados del país en «una operación global» e incluso durante la ceremonia de apertura la bandera afgana desfiló sin ningún deportista de ese país.

Espinillo, el de los golazos

Una de las grandes apariciones de estos Juegos para la delegación argentina fue la de Maximiliano Espinillo, genio y figura de Los Murciélagos. El cordobés lleva cinco tantos en tres partidos (el equipo hizo siete), cuatro de ellos y comanda los sueños del equipo nacional de fútbol 5 para no videntes, que el jueves desde las 4.30 se enfrentará con China por semifinales.

«Quedé ciego a los cuatro años. Nací y crecí en Villa El Nylon, en la ciudad de Córdoba, en una casa en la que llovía más adentro que afuera. Son mis raíces, y no reniego de ellas», contó Maxi en una entrevista con la revista La Garganta Poderosa en la previa del certamen.

Con pasado de vendedor ambulante al igual que sus padres, Espinillo juega en la Selección desde 2012 y estos son sus segundos Paralímpicos, ya lejos de cuando se las ingeniaba para jugar en el barrio: «Le ponía una bolsa a la pelota, o agarraba una de plástico, la pinchaba y le metía piedras para que hiciera ruido, porque las personas ciegas nos guiamos mucho por el oído».

El «Pele paralímpico»

El fútbol para no videntes también tiene otra gran estrella, pero de la vereda de enfrente. El brasileño Jeferson Gonçalves, más conocido como Jefinho, es para muchos el mejor jugador de la actualidad. Tricampeón de los Juegos (2008, 2012 y 2016) y del Mundial (2010, 2014 y 2018), el «Pelé paralímpico» quedó ciego a los 7 años y juega en la selección desde los 17.

«El fútbol, para mí, lo es todo. Sin el fútbol yo no sería quien soy hoy. Soy una mejor persona gracias al deporte y tengo lo que tengo hoy gracias al fútbol 5. Me gustaría ser recordado como un atleta que dio lo mejor que tiene, que se esforzó mucho, se superó y consiguió realizar sus sueños dentro del deporte», reveló en charla con el sitio oficial de los Juegos. En lo que va de Tokio, Brasil ganó sus tres partidos, con 11 goles a favor y ninguno en contra, y se medirá con Marruecos en semifinales el jueves a las 7.30.

Una leyenda de despedida

Llegó a Tokio con 24 medallas en el lomo y, tras una semana de competencia, ya tiene 27. El brasileño Daniel Dias es el nadador más ganador de la historia de los Juegos y este miércoles, en los 50 metros libres, se despedirá para siempre de la competencia a los 32 años.

«Nunca imaginé que fuera capaz de llegar tan lejos. Si hubiera escrito una carta cuando comencé mi carrera hace 16 años con todo lo que pretendía conseguir, no hubiera sido tan perfecto como ha sido», explicó al sitio paralympic.org el nacido en Campinas. Dias tiene una discapacidad nivel 5 (malformación en ambos brazos y la pierna derecha) teniendo en cuenta los 10 niveles que contempla la natación paralímpica, y sumó tres bronces a su colección (compuesta por 14 oros, 7 platas y 3 bronces) en lo que va de Tokio 2020, en los 100 y 200 metros libres y los relevos 4×50. Este miércoles, desde las 7.29, buscará despedirse en los 50 metros como leyenda que es.

Dias festeja tras su labor en los 200 metros. (AFP)

Doble frente

Varios de los deportistas que participan en Tokio son también trabajadores sanitarios y han estado en primera línea de la lucha contra la pandemia. La campeona neerlandesa de remo y doctora Annika van der Meer (fue plata en dobles mixto), la triatleta y médico española Susana Rodríguez (oro en la categoría PTVI) y la ciclista y farmacéutica japonesa Keiko Sugiura (oro en la prueba contrarreloj de ruta C1-3 a los 50 años de edad) son algunas de las personas que han estado entrenando y trabajando horas extras para salvar vidas.

Sigue siendo la Reina

En su primera presentación en Tokio, la velocista cubana Omara Durand se colgó la sexta medalla de oro de su carrera al quedarse con el primer lugar en los 400 metros de la clase T12 para discapacitados visuales. El palmarés de la nacida en Santiago hace 29 años y apodada la «Reina de la velocidad» es imponente: once títulos y cuatro récords mundiales además de sus (por ahora) seis preseas paralímpicas.

Claro que nada tan increíble como su invicto: la cubana no pierde en los grandes campeonatos desde hace diez años, cuando cayó en Beijing 2008. Las próximas finales de Durand -eliminatorias mediante- serán el jueves a las 7.20 en la final de los 100 metros y el sábado a las 7.39 en la de los 200.

De Atenas a hoy

La rusa nacionalizada estadounidense Jessica Long llegó a Tokio con 23 medallas en su vitrina (13 doradas, seis plateadas y cuatro de bronce), una cosecha que se inició en Atenas 2004, cuando la nadadora se llevó tres oros con tan sólo 12 años. Long nació en Rusia bajo el nombre de Tatiana con una condición congénita denominada hemimelia peronea y fue adoptada al año por una familia de Baltimore. Al poco tiempo le fueron amputadas ambas piernas y aprendió a caminar con prótesis desde niña (compite sin ellas).

Muy conocida en su país por participar de algunas publicidades, Long no tardó en acrecentar su medallero en Tokio: oro en los 200 metros medley, plata en los 400 libres y bronce en los 100 de espalda. Como si fuera poco, todavía tiene que competir en los 100 pecho y mariposa.

Marca registrada

Hay dos disciplinas que son exclusivas de los Juegos Paralímpicos, el golbol y el boccia. Y como tales, son por demás curiosas para el espectador debutante. El golbol o goalball, originado como una actividad para soldados con lesiones producto de la Segunda Guerra Mundial, consiste de dos equipos de tres jugadores cada uno cubriendo un arco de nueve metros de largo. Con los ojos vendados, los competidores tienen que lanzar la pelota (con un cascabel dentro) con las manos e intentar anotar ante los tres arqueros rivales.

El boccia, por su parte, tiene su inspiración en el clásico juego barrial de las bochas, en donde los jugadores -con deterioro neurológico- tienen que acercarse con sus intentos a la diana o incluso conectarla para sumar puntos. Argentina cuenta con cinco representantes en el boccia: Stefania Ferrando, Ailen Flores, Jonatan Aquino, Luis Cristaldo y Mauricio Ibarbue.

Fuente: Página12